Ya estás dentro.

 

Pero si no encuentras el correo… no va a servir de nada.

 

Sí, lo sé.

Te acabas de suscribir y esperabas soluciones, consejos o guía.
Pero lo primero que tienes que hacer es rebuscar en tu bandeja de entrada.

 

¿No ves nada?
Entonces toca ponerse en modo efectivo.

 

PASO 1: Mira en la carpeta de spam, promociones o esa donde Gmail a veces entierra las cosas que merecen la pena.

(Sí, justo al lado de aquel cupón del 10%).

 

PASO 2: Arrastra mi correo a la bandeja principal y márcalo como “importante”.

Tu correo entonces entiende que no soy otro gurú con una solución milagrosa a través de SU método.

 

PASO 3: Añade esta dirección a tus contactos.

Te lo digo ahora que te has decidido a tomar el control. 

 

 

¿Y ahora qué?

 

Ahora empieza lo bueno.


Nada de frases motivacionales con emojis.


Te voy a mandar correos con verdades que duelen (pero del dolor que arregla), ideas prácticas y alguna historia tan absurda como real.


Todo pensado para una cosa, que tu cuerpo no limite tu vida.

 

 

Cada día.

Por la mañana.

Tempranito.