¿TIENES UN PROBLEMA FÍSICO QUE NO ACABA DE RESOLVERSE… AUNQUE YA HAYAS PROBADO DE TODO?
Quizá es el momento de probar algo diferente.
Muy diferente.
De hecho, para la mayoría de personas resulta incluso sorprendente.
Pero no temas, no es algo nuevo ni experimental.
Es ciencia.
Es neurología aplicada.
Déjame ver qué está pasando en tu caso.
Y si alguien te ha hablado de mí, probablemente te haya contado alguna experiencia curiosa.
Veamos si esto te es familiar.
Si has tenido algún problema físico que no acaba de resolverse, probablemente hayas pasado por algo parecido a esto:
Lo primero que hiciste fue esperar a que se fuese solo.
Después probaste a parar durante un tiempo.
Luego fuiste al médico, quizá te hicieron una prueba, y en este punto pudieron pasar dos cosas:
Caso 1
Encuentran algo.
Un menisco, un tendón, una hernia, una inflamación…
En ese momento empieza el protocolo de la sanidad.
Cirugía, medicación, reposo, natación…
Caso 2
No encuentran nada.
Y entonces te dicen aquello de: “Todo está bien”
Que puede ir acompañado de: “Tome esta medicación y haga reposo durante 15 días”
Pero hay algo que estas dos situaciones pueden tener en común.
Cuando el sistema clásico da por cerrado tu caso, tu cuerpo puede no estar de acuerdo con esa decisión.
Tú sabes que no está todo bien.
Sigues notando algo raro.
Puede existir inestabilidad, o molestia, o cualquier tipo de limitación.
Si te da la sensación de que estoy hablando de ti, estás en el lugar adecuado.
Aquí es donde entra la neurología.
En mi opinión la mejor opción para solucionar problemas físicos.
Te explico por qué.
La diferencia entre lesión y disfunción
No todo lo que duele es una lesión, puede ser una disfunción.
Pero no todas las disfunciones tienen una lesión visible.
Una lesión es un problema estructural, un daño en un tejido. Es un problema de hardware.
Un hueso roto, un menisco, una rotura de fibras…
En cambio, una disfunción conlleva un error en la transmisión de información entre el sistema nervioso y el resto del cuerpo. Es un problema de software.
Así que, toda lesión conlleva uno o varias disfunciones asociadas, pero no toda disfunción acaba derivando en una lesión.
Y esto que acabo de decir es importantísimo
Porque, aunque en una prueba médica no se vea nada, si tú lo sientes, es que hay algo.
Si el software falla, tratar (solo) el tejido no siempre mejora la situación.
Por eso, mucha gente entra en el bucle de médico, reposo, fisio, ejercicio, medicación, masajes, cremas…
… y el problema sigue ahí.
No porque los profesionales lo hagan mal.
Sino porque muchas veces están mirando en el lugar equivocado.
La neurología es diferente
Nuestro sistema nervioso procesa estímulos de la vista, del sistema vestibular (el del equilibrio) y de toda la información interna de una gran cantidad de receptores diferentes.
Cuando esta información cambia, el cuerpo cambia.
Para bien y para mal.
Por eso hay quien siente cambios en cuestión de minutos.
Porque cuando se trata un problema desde este prisma, ajustando la información de los receptores y de la respuesta del sistema nervioso, se mejora.
A veces muy rápido.
Desde fuera parece magia.
Pero no lo es.
Simplemente estimulo los receptores adecuados para que el sistema vuelva a organizarse.
¿Cómo es una sesión con neurología funcional?
Consta de 3 pasos:
Primero.
Necesito que me expliques muchas cosas.
Hablaremos sobre antiguas lesiones, golpes, operaciones, cicatrices, tatuajes, enfermedades, y problemas de todo tipo.
Porque todo importa.
Porque muchas veces, la pista que explica el problema está en algo que ocurrió hace años.
Piensa que el sistema nervioso lo controla todo, y lo que ocurrió en el pasado, puede tener consecuencias en el presente.
Segundo.
Buscaremos aquello que pueda estar afectando en mayor medida a tu problema, lo trataremos estimulando los receptores adecuados, y reforzaremos el sistema nervioso para que la probabilidad de recaer en la disfunción sea menor.
Tranqui, es más difícil intentar explicarlo por escrito que hacerlo.
Tercero.
Te enviaré unas pautas a seguir durante un periodo de tiempo.
En forma de ejercicio sobre todo, pero es posible que haya alguna que otra recomendación.
Por último, debes tener en cuenta algo muy importante.
Tu estilo de vida importa.
Y la respuesta al tratamiento variará en función de la cantidad de frentes abiertos que tenga tu cuerpo para intentar mantenerse estable y saludable.
Trabajo a domicilio.
El precio de una primera sesión es de 90 euros (en breve subirá de precio)
Y nos llevará alrededor de una 1h 15’ o 1h 30’.
Si llevas tiempo con un problema que no acaba de resolverse, probablemente no necesitas hacer más de lo mismo.
Puedes reservar una cita aquí:
O si prefieres, puedes escribirme o llamarme para comentarme tu caso.
Sin problema.
Es muy probable que nunca te hayan ofrecido algo así.
Nota estratégica: No trabajo con todo el mundo, pero si tu caso encaja con lo que hago, estaré encantado de ayudarte.
Trabajo especialmente bien con personas que:
- Tienen molestias que no acaban de resolverse
- Sienten que su cuerpo no responde como debería
- Han probado muchas cosas sin resultados claros
- Quieren entender qué está pasando realmente.
