Quiero que tengas toda la información necesaria para decidir si este servicio encaja contigo. Por eso he reunido aquí las preguntas que más suelen surgir antes de empezar.

 

¿QUÉ HAGO?

¿Qué haces exactamente?

Trabajo con personas que llevan tiempo sin resolver un problema y quiero entender qué está haciendo que ese problema siga presente.

Para ello evalúo cómo está respondiendo el sistema nervioso y qué factores pueden estar manteniendo esa situación.

Por eso, muchas veces no trabajo sobre la zona donde aparecen los síntomas.

 

¿Qué diferencia hay respecto a un fisio?

No creo que sea una cuestión de mejor o peor, sino de diferente.

Mientras que muchos profesionales centran su trabajo en la zona donde aparece el problema, yo intento entender por qué el cuerpo está manteniendo ese problema.

Mi trabajo consiste en observar cómo está respondiendo el sistema nervioso y cómo regula el movimiento, las molestias y otras respuestas del cuerpo.

A veces eso significa trabajar sobre la zona que duele. Y otras veces significa no tocarla en absoluto.

 

¿En qué consiste exactamente una sesión?

La primera parte consiste en entender bien tu caso. No solo el problema por el que vienes, sino todo aquello, tanto del presente como del pasado, que puede estar influyendo en él.

Después realizo una evaluación para ver cómo está respondiendo tu sistema nervioso y, con esa información, decidimos qué trabajar.

La sesión termina con un primer tratamiento y con una explicación clara de lo que hemos encontrado y por qué creo que puede estar ocurriendo.

 

¿Y cómo descubres todo esto?

A través de una serie de pruebas sencillas que me permiten observar cómo está respondiendo tu sistema nervioso en tiempo real.

Algunas tienen que ver con el movimiento, otras con la vista, el equilibrio, los reflejos o la activación muscular.

Cada una aporta una pequeña parte de la información. Mi trabajo consiste en unir todas esas piezas para entender qué puede estar manteniendo el problema.

No intento adivinar qué te pasa. Te escucho, analizo lo que me dices y observo cómo está funcionando tu sistema nervioso en ese momento.

 

¿Es un tratamiento invasivo?

No. La neurología funcional trabaja con estímulos no invasivos y adaptados a cada persona.

La mayoría son tan sencillos como mover los ojos, cambiar la posición de la cabeza, realizar pequeños movimientos o estimular diferentes zonas del cuerpo.

En algunos casos algún estímulo puede resultar molesto o generar una respuesta temporal, pero lo más habitual es que, si un estímulo no funciona, simplemente no produzca ningún cambio.

 

¿Me vas a tocar o hacer manipulación?

Depende de tu caso.

En algunas personas utilizo contacto manual y en otras no hace falta tocar prácticamente nada.

Lo importante no es la técnica, sino elegir la que tenga más sentido para ti en ese momento.

 

¿Me va a doler?

Normalmente no.

La mayoría de los estímulos que utilizo son suaves y no resultan dolorosos. Sin embargo, algunos tratamientos pueden generar molestias puntuales, especialmente cuando trabajamos sobre estructuras que ya están muy sensibilizadas.

En cualquier caso, no creo que el dolor deba ser un requisito para mejorar. Si aparece alguna molestia, siempre tendrá un motivo dentro del tratamiento.

 

¿Tengo que hacer ejercicios en casa?

Depende de tu caso.

En algunas personas no hace falta hacer nada entre sesiones y, en otras, puedo recomendar ejercicios, cambios de hábitos, pautas concretas o incluso suplementación.

Si te recomiendo algo, es importante respetar la dosis y la forma de hacerlo. En neurología, más no siempre es mejor, y hacer más de lo indicado puede reducir el efecto que buscamos.

 

¿Necesito tener informes o pruebas médicas a mano?

Si los tienes, sí.

Toda la información que tengas puede ser útil para entender mejor tu caso, aunque muchas veces la sesión no dependerá de lo que aparezca en un informe, sino de cómo está respondiendo tu sistema nervioso en ese momento.

 

¿PUEDO AYUDARTE?

¿Qué pasa si ya me han dicho que no tengo nada?

No significa que no te pase nada.

Significa que, con las pruebas que te han realizado hasta ahora, no se ha encontrado una causa que explique lo que estás sintiendo.

Que una prueba salga normal no siempre significa que tu cuerpo esté de acuerdo con ese resultado. Precisamente ese es uno de los perfiles de personas con los que más suelo trabajar.

 

¿En qué casos la neurología no tiene sentido?

La neurología puede aportar mucho valor en muchos problemas, pero no es la solución para todo.

Hay situaciones en las que el tratamiento principal debe ser otro, como una fractura, una rotura muscular reciente o un problema que requiere una intervención médica o quirúrgica.

Si creo que la neurología no puede aportar un valor diferencial en tu caso, te lo diré desde el principio.

 

¿Cómo sabrás si mi caso encaja?

A través de la conversación inicial y de la evaluación.

Hay problemas en los que la neurología puede aportar mucho valor y otros en los que no tiene sentido como tratamiento principal.

Si creo que tu caso no encaja con mi forma de trabajar, te lo diré desde el principio.

 

¿Qué pasa si mi problema lleva 10 años?

Que un problema lleve muchos años no significa que ya no pueda mejorar.

El sistema nervioso se adapta continuamente a lo que va viviendo. Si aquello que provocó esa adaptación nunca terminó de resolverse, es posible que el problema siga presente muchos años después.

Por eso, durante la sesión intento entender tanto la historia del problema como cómo está respondiendo tu sistema nervioso en este momento.

 

¿Y si estoy tomando medicación?

No hay ningún problema.

Es importante que me lo comentes durante la primera sesión, ya que algunos medicamentos pueden influir en determinadas respuestas del cuerpo o interactuar entre sí, con suplementos o incluso con algunos alimentos.

En algunos casos puedo recomendarte que hables con tu médico o farmacéutico para revisar esos aspectos, pero nunca te pediré que modifiques o suspendas una medicación por mi cuenta.

 

¿Cuándo debería empezar a notar cambios?

No puedo saberlo de antemano.

Cada persona responde de una forma diferente. Factores como la edad, el estado general, el nivel de energía, los hábitos, el tiempo de evolución del problema o incluso la capacidad de adaptación del sistema nervioso pueden influir en la velocidad con la que aparecen los cambios.

Lo iremos valorando sesión a sesión en función de cómo vaya respondiendo tu caso.

 

¿Y si no funciona?

No puedo garantizarte un resultado, y creo que nadie debería hacerlo. Si lo hacen, o están mintiendo o no están teniendo todos los factores en cuenta.

Lo que sí puedo garantizarte es que estudiaré tu caso, te explicaré por qué creo que puede estar ocurriendo el problema y trabajaremos con el objetivo de conseguir la mayor mejoría posible.

Si durante el proceso (o antes de comenzar) veo que mi forma de trabajar no es la más adecuada para ayudarte, también te lo diré.

 

¿Cuántas sesiones serán?

No lo sé, y prefiero ser sincero desde el principio.

Hay personas que notan cambios muy rápido y otras necesitan más tiempo. Mi objetivo no es que hagas un número determinado de sesiones, sino que hagas las necesarias para mejorar tu problema.

Iremos valorándolo juntos en función de cómo vaya respondiendo tu caso.

 

¿Y si necesito más de una sesión?

No hay ningún compromiso de continuar.

Si considero que continuar puede ayudarte, te lo propondré y tú decidirás si quieres seguir.

Del mismo modo, si creo que no tiene sentido continuar, también te lo diré.

 

FUNCIONAMIENTO

¿Qué esperas exactamente de mí durante el proceso?

Que seas sincero/a conmigo y que me cuentes cualquier cambio que vayas notando, aunque te parezca poco importante.

Si acordamos hacer algo entre sesiones, también espero que intentes seguir las indicaciones tal y como las hemos planteado.

A partir de ahí, mi trabajo es ir adaptando el tratamiento según cómo vaya respondiendo tu sistema nervioso.

 

¿Y si un día me surge un imprevisto?

No pasa nada.

Si me avisas en cuanto lo sepas, buscaremos otro día que nos vaya bien a los dos.

Lo único que te pediré es que, si puedes evitarlo, no canceles la sesión en el último momento.

 

¿Tengo que hacer todas las sesiones?

No.

 

¿Puedo dejarlo cuando quiera?

Sí.

 

¿Cuánto dura una sesión?

Alrededor de una hora.

 

¿Dónde será?

En tu domicilio o en tu lugar de trabajo, si se dan las condiciones adecuadas.

 

¿Hay algún motivo por el que puedas decidir no seguir trabajando conmigo?

Sí.

Si con el tiempo veo que trabajar juntos deja de tener sentido para alguno de los dos, preferiré decírtelo con sinceridad.

Puede ocurrir si las cancelaciones son continuas, si no existe implicación por tu parte o si considero que otro profesional puede ayudarte mejor que yo.